lunes, 24 de junio de 2013

VITRA FACTORY

Para sustituir un antiguo pabellón de producción y en línea con la estrategia de la firma suiza Vitra de confíar el diseño de sus edificios a los arquitectos más prestigiosos del mundo, los japoneses de SANAA (Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa) han levantado, dentro del Vitra Campus —el complejo de la compañía en la localidad alemana de Weil am Rhein, junto a Basilea, un edificio circular de 20.000 metros cuadrados de superficie, con un diámetro de más de 160 metros y 11m de altura.
Adaptándose a las necesidades de amplitud y flexibilidad espacial, la forma en círculo imperfecto, en contraposición a los volúmenes ortogonales del resto del campus, supone la reducción, optimización y organización de los flujos de transporte dentro del pabellón, destinado al diseño de tiendas de la marca.
La envolvente se compone de una capa exterior, transparente e incolora, y otra interior, opaca y blanca; a través de un complejo proceso de laminado y recalentado con moldeado al vacío se consigue una sucesión irregular de ondas en los paneles fundidos, reforzando el carácter inmaterial del edificio.
Interiormente se dispone una estructura regular de acero con una retícula de 17,5m por 22,8m y 9,5m de altura. Un largo muro central recorre el diámetro y ayuda a ordenar los diferentes componentes del edificio.
Hileras rítmicas de huecos en la cubierta y aperturas aisladas en la fachada iluminan el interior.
Un edificio de uso industrial que desde luego no pasará a la historia de la arquitectura, pero representa la actitud inconformista de estos dos arquitectos premio Pritzker, buscando un planteamiento arriesgado para algo tan mecanizado, al adoptar esa forma circular imperfecta en planta que favorece la carga y descarga y la circulación de los camiones alrededor del edificio.

miércoles, 15 de mayo de 2013

SHENZHEN STOCK EXCHANGE

El soberbio edificio de los holandeses OMA (Rem Koolhaas) para Shenzhen Stock Exchange, junto a Hong Kong, es sin duda una estructura singular que interpreta la tipología de rascacielos habitual hasta deslizar su base hacia arriba creando un sorprendente podio elevado construido con una osada estructura metálica con un enorme voladizo.
Durante milenios, el sólido edificio que se encuentra sobre una base sólida ha sido una imagen que ha sobrevivido a la modernidad. Habitualmente, la base ancla la estructura y la conecta enfáticamente al suelo. La esencia del edificio del mercado de valores es la especulación: se basa en el capital, no en la gravedad.
En el caso del mercado de valores casi virtual de Shenzhen, el papel del simbolismo supera al del programa -es un edificio que tiene que representar el mercado de valores, más que físicamente acomodarlo-. No es un escenario comercial con oficinas, sino una oficina con órganos virtuales que sugieren e ilustran el proceso del mercado.
 
Todos estos factores sugieren una invención arquitectónica: nuestro proyecto es un edificio con una base flotante. Como si se levantara por la misma euforia especulativa que impulsa el mercado, la base anterior se ha arrastrado a la torre para convertirse en un podio elevado. Levantar la base en el aire aumenta enormemente su exposición, en su posición elevada, puede "transmitir" las actividades del mercado de valores para toda la ciudad. El espacio liberado en el suelo puede ser utilizado como una plaza urbana cubierta, lo suficientemente grande como para dar cabida a eventos públicos.
El podio elevado y la torre se combinan como una estructura, con la torre y las columnas del atrio que prestan apoyo vertical y lateral de la estructura en voladizo. El podio elevado está enmarcado por una robusta matriz tridimensional con cerchas de acero de profundidad completa.
La Bolsa de Valores de Shenzhen -que se eleva hasta 256m con 46 plantas- se plantea como un centro financiero con sentido cívico, que se encuentra en una nueva plaza pública en la confluencia del eje norte-sur entre el monte Lianhua y Binhe Boulevard, y el eje este-oeste de Shennan Road, la arteria principal de Shenzhen.
  
La base elevada del edificio es un podio en voladizo de tres pisos flotantes situado a 36m por encima del suelo, con una superficie construida de 48.000m2 y un jardín en la azotea accesible. El podio y la parte inferior de la torre contienen las funciones bursátiles principales, con las oficinas, el registro y la cámara de compensación de valores, la información de la compañía y los servicios auxiliares ubicados en la torre más alta. La torre está flanqueada por dos aurículas -unos vacíos que conectan la tierra directamente con el piso de negociación-. El personal entra en el oeste, el público hacia el este.
La forma rectangular genérica de la torre sigue obedientemente la forma de las torres homogéneas que la rodean, pero la fachada del Shenzhen Stock Exchange es una fusión innovadora de dos tipologías convencionales de construcción de revestimientos: la pared de la ventana y la pared de muro cortina de cristal. La estructura de la torre es una cuadrícula exoesquelética robusta sobrepuesta con una piel de vidrio modelado -la primera vez que este vidrio se ha utilizado en un exterior a esta escala.
El vidrio impreso revela los detalles y la complejidad de la construcción, creando un efecto cristalino misterioso como la torre responde a la luz: brillante durante la luz del sol, silencioso en un día nublado, enigmático en la oscuridad, con destellos durante la lluvia y resplandeciendo en la noche.

sábado, 20 de abril de 2013

MITSUO MIURA EN EL PALACIO DE CRISTAL DEL RETIRO, MADRID

La exposición de Mitsuo Miura (Iwate, 1946) en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid (14 marzo - 2 septiembre de 2013) aborda el tema de la memoria desde la perspectiva de los recuerdos que el artista guarda de las exposiciones que ha contemplado en este mismo lugar. La amalgama de imágenes, nombres y experiencias le sirven como punto de partida para 'Memorias imaginadas', una delicada intervención que se integra en la imponente arquitectura del espacio como también en el paisaje que lo envuelve. A través de discos de colores desvaídos situados a dos alturas, y en perfecta alineación vertical, se configura un paisaje de columnas imaginadas entre las que transita el espectador. Columnas que como sedimentos de la memoria dejan abierta la obra a la libre interpretación del espectador que recorre el espacio.
En 'Memorias imaginadas', su intervención en el Palacio de Cristal, profundiza en dos de las inquietudes estéticas que articulan su vocabulario artístico: las formas geométricas y los colores puros. Para esta sede del Museo Reina Sofía, su propuesta parte de lo pictórico y se extiende hacia lo espacial a través de círculos de colores distribuidos por el suelo y suspendidos en la cubierta del palacio. Además, Miura incluye en este trabajo franjas de color situadas de manera intermitente en el zócalo del interior del edificio. Su modo de hacer se construye así como una memoria en la que se reactiva un espacio de lo posible, un área imaginaria de existencia incierta que solo puede ser completada mentalmente. La propia utilización de colores desvaídos remite a la representación de situaciones difusas.
La transparencia que caracteriza el espacio expositivo y la posibilidad de que la luz exterior incida sobre el color, hace que su percepción se modifique levemente según el momento horario y las condiciones climáticas. Un juego visual que no se dirige hacia lo monumental y lo explícito sino hacia lo sugerido y lo íntimo.
La columna aparece como un elemento clave dentro de su búsqueda de lo esencial y la reducción de lo formal hacia sus expresiones mínimas. Sirve como nexo arquitectónico milenario que posee una génesis relacionada con el esquematismo arbóreo. Este relato se complementa con los árboles del propio Parque del Retiro, que sirve como telón de fondo natural del paisaje plástico, abstracto y estilizado que elabora el artista japonés. El contexto exterior se convierte en parte sustancial del sentido que adquiere el trabajo artístico que realiza para el Palacio de Cristal.
La intervención de Miura, como en general toda su obra, busca generar situaciones placenteras, encuentros donde los códigos no están escritos y en los que la percepción se distingue como protagonista. Un contexto donde la memoria y la experiencia actual se funden en el paisaje. Mitsuo Miura, quien en ocasiones se ha definido como un ‘pintor de paisajes’ refuerza en esta ocasión con pequeños puntos de color distribuidos por el espacio, la integración del edificio en su entorno. La mirada encuentra en esta obra puntos de descanso en los que deleitarse y sobre los que reflexionar sumando así otro recuerdo a la memoria del lugar.

martes, 2 de abril de 2013

PHOENIX OBSERVATION TOWER

Presentamos el proyecto de los daneses BIG para una torre mirador en Phoenix, Arizona. Un planteamiento sencillo de gran osadía estructural, una volumetría esférica en lo alto de un gran mástil conformada por una rampa en espiral que sirve de mirador en todos sus niveles. Los arquitectos remiten al museo Guggenheim en New York de Frank Lloyd Wright para explicar su recorrido interior.
El paisaje de Arizona es tranquilo, caluroso, árido. Lluvias monzónicas e intensas tormentas de polvo rompen violentamente el silencio en momentos excepcionales. Es vasto, abierto y plano, interrumpido por las escarpadas montañas que se convierten en el punto de referencia del horizonte. Bañado en rojo por la luz del atardecer es como una pintura de William Turner que atrapa Phoenix. Edificios impersonales se convierten en un telón de fondo que yace más allá.
La volumetría de la torre es una simple esfera sobre una barra, una metafórica marca sobre un mapa marcando firmemente su localización. Es instantáneamente icónica; un símbolo extremadamente local y a la vez universal.